agarrar el tiempo
Estos últimos días que fueron lluviosos y fríos me recuerdan tiempos muy felices que pasé hace años, cuando era mas chico y todo era mas simple, y de alguna forma mas claro. Cada que pienso en eso me da mucha nostalgia. Creo que es importante considerar que para todos, todo tiempo pasado se ve o parece mejor al recordarlo, incluso los momentos que fueron motivo de disgusto y angustia, uno los recuerda y abraza con sentimientos difíciles de describir y que varían de acuerdo a cada uno. Pero por qué pasa eso? Esa pregunta me inquieta cada vez que reaparece, y como todo lo relacionado a los sentimientos, pensamientos (como se quiera entender), creo que la respuesta no es inmediata y va más allá del hecho de pensar que todos somos un poco adictos a la melancolía de vez en cuando, hecho que es fascinante y del cual hablaré en otra oportunidad. El hecho es que después de darle vueltas al asunto por un cacho, empecé a darme cuenta que la clave puede estar en la madurez y el cambiante enfoque que uno tiene hacia el mundo, no como que un día uno cree que todo es blanco y al día siguente negro, sino que cada día, y es más, cada segundo es posible incorporar nueva información en la mente (otra vez algo fascinante), y eso enriquece o al menos afecta la concepción individual que cada uno tiene sobre "todo", donde en alguna parte, tiene que estar esa percepción específica de las cosas que es la que más directamente conocemos, lo que mantenemos conscientemente y que queda guardado, y donde es posible acceder posteriormente como recuerdos. Es así, que como los momentos y situaciónes que se viven, en general se perciben con un grado de dificultad, riesgo, etcétera (si no fuera así, sería aburrido vivir), resulta más lógico añorar las experiencias del pasado porque en cierto modo uno quisiera haber tenido la conciencia actual en ese entonces, la misma que ahora no es suficiente. Creo que es importante darse cuenta del crecimiento individual que uno experimenta, no importa en qué sentido, de alguna manera es bueno ver los recuerdos como lo que son: hechos pasados, que si son ingratos, hay que aprender de ellos y si son gratos, hay que agradecer, sentirse felices y encontrar en ellos un aliciente y un impulso. De cualquier forma, solo la maravillosa y compleja mecánica que en la mente se encierra, puede dar lugar a esta sensibilidad de las cosas. El sentirme poderoso al imaginar la infinidad de la mente en sí, es todo lo que puedo hacer.

